martes, 10 de mayo de 2011

cold as you

Harta de ser fuerte. De qué te sirve ser fuerte? Te esforzás, hacés las cosas por vos mismo, vas con la cabeza alta por el mundo, te defendés a diestro y siniestro, te bancás las cosas que te hacen los demás, ponés el pecho a todo, te cubrís de las piedras, hacés tu propio camino. Y los débiles qué hacen? Nada. Se pasan la vida llorando y esperando que los demás hagan las cosas y pongan el pecho por ellos, los defiendan, los banquen, los cubran, les muestren un camino ya recorrido, un camino seguro. Así van jodiéndole la vida a los demás, con un único justificativo: 'tienen la mala suerte de haber nacido débiles'. Y ahí entran cuestiones como poco inteligentes y originales, sensibles, dominables, carácter demasiado suave, indecisos y sus largos etcétera. Ahora yo pregunto... Qué piensan ellos? Que uno no siente? Que no tenemos sentimientos? Que las cosas no nos duelen, no nos cuestan, no nos afectan? Que no nos equivocamos? Que nacimos fuertes?
No. La única diferencia es que nosotros nos queremos valer por nosotros mismos. No necesitamos mostrarle al mundo ¡cuánto! sufrimos, todo lo que lloramos. No hacemos una expo con nuestras penas y fracasos. Y mucho menos nos vamos lamentando por la vida, para que todos vean por supuesto, el mal que nos hicieron los demás. 
A lo hecho, pecho. Y a lo no hecho, voluntad. No hay cuestiones escondidas, recetas mágicas, ni pastillitas de la felicidad.
Pero, de última, cada uno vive como quiere. El problema es cuando esos débiles se meten en tu camino. Y vos decís... débil? Débil vos que tenés a miles de personas atrás observándote y facilitándote todo? Yo creo que los débiles somos nosotros (o mejor dicho, algunos de nosotros) que dejamos que esas diminutas personas, modifiquen nuestro accionar. Que tenemos lástima de ellos, que no nos damos cuenta que los débiles parecen llevarse la mejor parte.
En estos quince años que viví, la mitad de los débiles que se interpusieron en mi camino consiguieron lo que querían: no tener que esforzarse por nada. Pero yo estoy segura que solo 'parece' que se llevan la mejor parte. Ellos jamás se llevan la alegría de construir un camino a medida, un camino único que por más criticado y estúpido que parezca, es propio. Y ese mérito no te lo saca nadie. Sin contar, que los fuertes, se dan cuenta, a la larga o a la corta, de quiénes son los otros fuertes y que éstos valen muchísimo más la pena. 
La esencia, lo que de verdad vale, nos la llevamos nosotros: Los débiles que decidimos a fuerza de voluntad y dedicación ya no serlo nunca más.

Ein starkes Herz erträgt alles.

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