viernes, 6 de mayo de 2011

let it be

Siempre, toda mi vida quise que me valoren por lo que había en mi cabeza y no por lo que flotaba al rededor de ella. No me interesa mucho que te guste lo que tengo o lo que hago. Pero muy pocas personas ven lo que pienso, la pureza de mi mente, mi autenticidad, la escencia, todo lo que me resta modestidad. Y ahora de repente parece que no son tan pocas… 
No pasa por mis bienes materiales, ni por moda, ni mi figura sino por algo que no se va junto con la juventud. Aunque tal vez esto sea solo una excusa para mantener conmigo mis kilitos de más, y no sentirme tan superficial… 
Pero no me importan las contraindicaciones, al menos no le importan hoy a mi buen humor. Ya estoy vendiendo estas palabras por la sonrisa que me generan solo de escribir un par de pavadas. El papel es más paciente, me contó Ana alguna vez. Dura más que una guerra, mantiene intacta la paz que Hitler no se puede llevar. 

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